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Clases de Juntas de propietarios

La Junta de Propietarios es el órgano soberano de cada comunidad y en él se encuentran las competencias máximas para su funcionamiento. Todos los demás órganos están subordinados a él y obligados al cumplimiento de sus acuerdos.

Las Juntas pueden ser Ordinarias y Extraordinarias, según previene el artículo 16 de la Ley. Pero todas las Juntas son Generales.

 

a)      Juntas Ordinarias

     Son aquellas en las que se reúnen para aprobar los presupuestos y las cuentas de la comunidad. Normalmente su periodicidad será anual, aunque puede ser inferior pero no superior, ya que la Ley ordena que la Junta Ordinaria se reúna por lo menos una vez al año. Además, como la duración de los órganos de gobierno de la comunidad es de un año salvo que los estatutos establezcan otro período, se refuerza la necesidad de esa celebración anual.

     Es frecuente el incumplimiento de este mandato legal, de modo que transcurra más de un año, y aun varios, sin que se reúna la Junta Ordinaria. Sin embargo, la Ley no contempla ningún tipo de sanción ni efecto específico para tal infracción. Pero los comuneros podrán reclamar a su Presidente la convocatoria de la Junta y éste incurrirá en responsabilidad personal si como consecuencia de su omisión se deriva algún perjuicio para la comunidad.

     En la práctica es frecuente que las Juntas Ordinarias incluyan, además de la materia presupuestaria o contable, otros asuntos distintos, propios de las Extraordinarias, sin que por ello pierdan la condición de Ordinarias a los efectos apuntados.

b)      Juntas Extraordinarias 

     El criterio diferenciador está puesto en la Ley en un principio de exclusión: son Extraordinarias todas las demás Juntas que no traten sobre la aprobación de presupuestos y de las cuentas de la comunidad.

Así como la Ley señala para las Ordinarias una periodicidad anual máxima, sin embargo, las Extraordinarias no están sujetas a periodicidad ninguna: pueden en teoría celebrarse todos los meses o no celebrarse nunca en el caso hipotético de que no hubiera asuntos que tratar fuera de los que son propios de las Juntas Ordinarias. 

La distinción entre ambas clases de Junta es, en la práctica, muy poco relevante, resumiéndose en el plazo de antelación de su convocatoria, que para la Ordinaria es de seis días y para la Extraordinaria es “la que sea posible para que pueda llegar a conocimiento de todos los interesados” (artículo 16.3).

  

Fuente: Guía Práctica de Comunidades de Propietarios

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